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Complexus

ArtículosPensamiento y sociedad

Qué es el pensamiento complejo, y por qué una corporación colombiana lo trajo

Corporación Complexus ·

El pensamiento complejo es un método para tratar problemas que ninguna disciplina resuelve por separado: en lugar de aislar el objeto de estudio, lo devuelve a su contexto y admite que las contradicciones son parte del problema y no un error de análisis. La Corporación Complexus se creó en Bogotá en 2001, como asociación civil privada sin ánimo de lucro, para llevar ese método a proyectos concretos de educación, empresa y administración pública.

Sumario
  1. I. Qué propone el método
  2. A. La crítica al recorte
  3. B. De la idea a la educación
  4. II. Qué hizo la Corporación con él
  5. A. Veinticinco años de aplicación
  6. B. Por qué importa el formato
  7. III. Conclusión

Quien pregunta qué es el pensamiento complejo suele esperar una definición corta, y ahí empieza el malentendido. No es una doctrina que se resuma en una frase ni una escuela con carné de afiliación. Es una manera de trabajar, y como toda manera de trabajar se entiende mejor viéndola aplicada a un problema que oyéndola definida en abstracto.

Conviene entonces separar dos cosas. Qué propone el método, porque su punto de partida es una crítica a cómo se produce el conocimiento. Y qué hizo la Corporación con él, porque una idea que no se somete a un problema real no se puede evaluar.

Qué propone el método

La crítica al recorte

Para estudiar algo, una disciplina lo recorta: lo separa de su entorno, lo aísla de lo que la molesta y se queda con la parte que puede medir. Ese recorte es lo que la hizo poderosa, y también lo que la deja sin herramientas cuando el problema no cabe en el recorte.

El pensamiento complejo no propone abandonar las disciplinas. Propone algo más incómodo: reconocer que el recorte tiene un costo y hacerse cargo de él.

Método del recorte Método complejo
El objeto Se aísla de su entorno Se devuelve a su contexto
La contradicción Es un error que hay que eliminar Es información sobre el problema
La incertidumbre Se reduce hasta desaparecer Se integra en la decisión
Las disciplinas Se especializan hacia adentro Se articulan alrededor del problema

La palabra misma lo dice. Complexus significa lo que está tejido en común: no lo complicado —que se entiende desmontándolo pieza por pieza—, sino lo que pierde el sentido cuando se desmonta.

De la idea a la educación

La formulación que más circuló en el mundo hispanohablante fue Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, el texto que Edgar Morin escribió para la UNESCO y que se tradujo a veinticuatro idiomas. Su tesis es simple de enunciar y difícil de aplicar: si los problemas de una sociedad son transversales y su sistema educativo es compartimentado, el sistema forma gente incapaz de reconocer los problemas que le van a tocar.

De ahí que el terreno natural de este método no sea la filosofía sino la educación, la administración y la política pública, que es donde el compartimento se paga en resultados.

Qué hizo la Corporación con él

Veinticinco años de aplicación

La Corporación para el Desarrollo del Pensamiento Complejo —Complexus— se constituyó en Bogotá en 2001, como asociación civil de carácter privado y sin ánimo de lucro, por un grupo de intelectuales nacionales e internacionales. En su Alto Patronato quedaron el propio Edgar Morin, el filósofo español Fernando Savater y el expresidente Belisario Betancur.

Lo que siguió no fue una cátedra permanente sino una serie de intervenciones sobre problemas concretos:

  • Un proceso interinstitucional que llevó los siete saberes por veintiséis ciudades del país, convocado con los CRES y con respaldo de la Vicepresidencia, el Ministerio de Educación, Colciencias y el ICFES.
  • El Primer Congreso Internacional de Pensamiento Complejo, que cerró ese proceso, presidido por Morin.
  • La participación en el Séptimo Foro Urbano Mundial de ONU Hábitat en Medellín, en 2014, dentro de un grupo interdisciplinario que él presidió.
  • Las Cátedras Itinerantes de la Ética, con la Contraloría General de la República.

Por qué importa el formato

En todos esos encuentros se repite un mismo arreglo, y no es decorativo: en la misma mesa se sientan un jurista, un científico y un funcionario, y ninguno de los tres actúa como invitado de honor del otro. Un biólogo discutiendo con un magistrado sobre una cuenca no es un acto protocolario; es el método puesto a funcionar.

Ese arreglo tiene un efecto medible: obliga a cada disciplina a formular su parte del problema en un lenguaje que las otras puedan discutir. Quien no logra hacerlo descubre, en público, que estaba describiendo su método y no el problema.

Conclusión

Qué propone el método enseña que la complejidad no es una acumulación de piezas sino un tejido que se rompe al separarlo, y que la contradicción y la incertidumbre son parte del problema y no fallas del análisis. Qué hizo la Corporación con él enseña que ese planteamiento solo se puede juzgar cuando se aplica a una cuenca, a un aula o a una entidad de control.

De donde se sigue lo que hay que retener: el pensamiento complejo no promete una respuesta más amplia, promete una pregunta mejor formulada. Todo lo demás es trabajo.

Lo que la Corporación ha hecho con este planteamiento está en sus estatutos y en su archivo: conocer la Corporación.

Preguntas frecuentes

¿El pensamiento complejo es lo mismo que interdisciplinariedad?

No exactamente. La interdisciplinariedad reúne disciplinas alrededor de un problema; el pensamiento complejo además cuestiona la manera en que cada disciplina recortó ese problema para poder estudiarlo. Uno es un arreglo de trabajo, el otro es una crítica al método.

¿Complejo quiere decir complicado?

No. Complicado es lo que tiene muchas piezas y se entiende desmontándolo. Complejo es lo que está tejido en común y pierde el sentido cuando se desmonta. El nombre de la Corporación viene precisamente de ahí.

¿Quién creó la Corporación Complexus?

Un grupo de intelectuales nacionales e internacionales la constituyó en 2001 como asociación civil privada sin ánimo de lucro, con Edgar Morin, Fernando Savater y Belisario Betancur en su Alto Patronato.

¿Para qué sirve esto fuera de la academia?

Para problemas que se resisten a una sola cartera: una cuenca contaminada, una reforma educativa, una política de ética pública. La Corporación ha trabajado esos tres asuntos con entidades del Estado, gremios y universidades.

El pensamiento complejo no es una escuela cerrada ni una consigna. Lo que la Corporación hace con él está escrito en sus estatutos y en veinticinco años de programación.

Veinticinco años tejiendo saberes

Si su institución quiere convocar un encuentro, abrir una cátedra o pensar un problema desde varias disciplinas a la vez, hablemos.

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