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Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, y qué pasó cuando recorrieron Colombia

Corporación Complexus ·

Los siete saberes necesarios para la educación del futuro es el texto que Edgar Morin escribió por encargo de la UNESCO y que se publicó en veinticuatro idiomas. Enuncia siete asuntos que ningún plan de estudios enseña de manera explícita y que sin embargo decide todo lo demás: el error, la pertinencia del conocimiento, la condición humana, la identidad terrenal, la incertidumbre, la comprensión y la ética. La Corporación Complexus llevó ese texto a veintiséis ciudades de Colombia en un proceso interinstitucional de seis meses.

Sumario
  1. I. Qué enuncian los siete saberes
  2. A. Los siete, enunciados
  3. B. Por qué no se pueden convertir en una asignatura
  4. II. Qué pasó cuando ese texto se puso a prueba en Colombia
  5. A. Veintiséis ciudades en seis meses
  6. B. El cierre, y lo que quedó
  7. III. Conclusión

Un texto sobre educación que se traduce a veinticuatro idiomas suele ser un manual de buenas intenciones. Este no lo es, y por una razón concreta: no propone qué enseñar sino qué es lo que todo sistema educativo deja sin enseñar mientras enseña lo demás.

Conviene entonces mirar dos cosas. Qué enuncian los siete saberes, uno por uno y sin adorno. Y qué pasó cuando ese texto se puso a prueba en Colombia, que es donde una idea educativa deja de ser una tesis.

Qué enuncian los siete saberes

Los siete, enunciados

El saber Qué señala
Primero Las cegueras del conocimiento: el error y la ilusión Todo conocimiento arrastra el riesgo de equivocarse, y la educación no enseña a reconocerlo
Segundo Los principios de un conocimiento pertinente Un dato sin contexto no es conocimiento; el problema es la separación, no la ignorancia
Tercero Enseñar la condición humana El ser humano se estudia repartido entre disciplinas y nunca se recompone
Cuarto Enseñar la identidad terrenal El destino de una comunidad ya no se decide dentro de sus fronteras
Quinto Enfrentar las incertidumbres Se enseñan certezas y se vive de decisiones incompletas
Sexto Enseñar la comprensión Se enseña a comunicar y no a comprender, que es otra cosa
Séptimo La ética del género humano La ética no se predica: emerge de la conciencia de pertenecer a un mismo tejido

Leídos de corrido, ninguno de los siete es una materia. Todos son condiciones de cualquier materia.

Por qué no se pueden convertir en una asignatura

El impulso administrativo, cuando llega un texto así, es convertirlo en una cátedra: dos horas semanales de pensamiento complejo. Eso lo neutraliza. Si el diagnóstico es que el conocimiento está compartimentado, encerrarlo en un compartimento nuevo confirma el diagnóstico en vez de responderlo.

  • El error y la ilusión se enseñan en la clase de historia, revisando cómo se construyó un relato.
  • La incertidumbre se enseña en la clase de ciencias, mostrando el margen de un resultado.
  • La comprensión se enseña en la convivencia del aula, no en un taller de convivencia.

De ahí la dificultad práctica del texto: exige tocar el método de todos los profesores y no el horario de uno solo.

Qué pasó cuando ese texto se puso a prueba en Colombia

Veintiséis ciudades en seis meses

La Corporación condujo un proceso interinstitucional de seis meses que llevó los fundamentos del pensamiento complejo y los siete saberes a veintiséis ciudades del país, con las ciudades convocadas por los CRES y con respaldo de la Vicepresidencia de la República, el Ministerio de Educación Nacional, Colciencias y el ICFES.

Ese formato importa. No fue una conferencia magistral repetida veintiséis veces, sino un recorrido con instituciones locales que tenían que responder qué de aquello les servía en su propia región.

El cierre, y lo que quedó

El proceso cerró con el Primer Congreso Internacional de Pensamiento Complejo, presidido por Edgar Morin, que llegaba de presidir la comisión francesa de sabios para el ingreso a la educación del siglo XXI.

Lo que quedó no fue una reforma curricular —conviene decirlo sin adornar—, sino algo más modesto y más duradero:

  • Un vocabulario común entre gente de disciplinas que no se hablaban.
  • Una red de instituciones que ya habían discutido el asunto y podían volver a él.
  • Un archivo de intervenciones que hoy se puede consultar y contrastar.

Conclusión

Qué enuncian los siete saberes enseña que ninguno de ellos es una materia y que todos son condiciones de cualquier materia, empezando por el reconocimiento del error. Qué pasó cuando ese texto se puso a prueba en Colombia enseña que el recorrido dejó vocabulario y red antes que normativa.

De donde se sigue lo que hay que retener: los siete saberes no le piden al sistema educativo una asignatura nueva, le piden que revise cómo enseña las que ya tiene. Es una petición más barata y mucho más difícil.

El registro de esos encuentros y de los que vinieron después está publicado: conocer la Corporación.

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son los siete saberes?

Las cegueras del conocimiento —el error y la ilusión—, los principios de un conocimiento pertinente, enseñar la condición humana, enseñar la identidad terrenal, enfrentar las incertidumbres, enseñar la comprensión y la ética del género humano.

¿Quién encargó ese texto?

La UNESCO. Morin lo escribió como contribución al debate internacional sobre la educación del siglo XXI, y se publicó en veinticuatro idiomas.

¿Son siete materias nuevas para el currículo?

No. Son siete asuntos que atraviesan cualquier materia y que normalmente no se enseñan de manera explícita. Convertirlos en una asignatura más sería exactamente el error que el texto denuncia.

¿Qué hizo Colombia con ese texto?

La Corporación Complexus condujo un proceso interinstitucional de seis meses por veintiséis ciudades, convocadas por los CRES, con respaldo de la Vicepresidencia de la República, el Ministerio de Educación Nacional, Colciencias y el ICFES. Cerró con el Primer Congreso Internacional de Pensamiento Complejo, presidido por Morin.

El pensamiento complejo no es una escuela cerrada ni una consigna. Lo que la Corporación hace con él está escrito en sus estatutos y en veinticinco años de programación.

Veinticinco años tejiendo saberes

Si su institución quiere convocar un encuentro, abrir una cátedra o pensar un problema desde varias disciplinas a la vez, hablemos.

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