Casi todo el debate público sobre agua se organiza alrededor de un tramo: se discute un río, se discute un páramo, se discute una bahía. Vale la pena invertir el orden por un momento y mirar el ciclo completo, porque cuando se hace aparece un problema que ninguno de los tres debates puede resolver por su cuenta.
Conviene entonces separar dos cosas. Por qué los tres tramos son el mismo asunto, en términos físicos y no retóricos. Y por qué se deciden por separado, que es un problema de diseño institucional con efectos concretos.
Por qué los tres tramos son el mismo asunto
El ciclo, tramo por tramo
| Tramo | Qué hace con el agua | Qué le llega del anterior |
|---|---|---|
| Páramo y zona de recarga | Retiene, regula y libera lentamente | La lluvia y el uso del suelo alrededor |
| Río y cuenca | Transporta, diluye, arrastra | El caudal que el páramo regula |
| Ciénagas y humedales | Amortiguan y filtran | Lo que el río trae, incluidos los vertimientos |
| Mar y zona costera | Acumula | Todo lo que bajó por la cuenca |
Leído así, el mar no es un ecosistema aparte: es el lugar donde se hace visible la suma de lo que ocurrió aguas arriba, con años de retraso.
La consecuencia que se paga en otro tramo
De esa continuidad se sigue el rasgo que hace difícil el asunto: la decisión se toma en un tramo y la consecuencia aparece en otro, ante otra autoridad, en otro plazo y frente a otra comunidad.
- Un cambio de uso del suelo en la zona alta se siente en el caudal de la cuenca años después.
- Un vertimiento en el tramo medio llega a ciénagas que están fuera de esa jurisdicción.
- Una obra de dragado en la costa depende de sedimentos que se produjeron a cientos de kilómetros.
Quien decide rara vez es quien responde. No por mala fe: por diseño.
Por qué se deciden por separado
Cada tramo tiene su propio mundo
Sobre el mismo ciclo se superponen mundos que no comparten vocabulario. Cada tramo tiene su autoridad ambiental, su régimen normativo, su gremio productivo, su comunidad y su tipo de experto, y cada uno de esos mundos formula el problema en términos que los otros no discuten.
El resultado no es un vacío de información sino algo más difícil de corregir: información abundante que nadie está obligado a integrar. Los estudios existen, están hechos con rigor y describen tramos distintos del mismo cuerpo.
El foro como método
De ahí el formato que la Corporación aplicó al asunto: un foro sobre gestión del recurso hídrico en ríos, mares y páramos realizado con la Contraloría General de la República, dentro del trabajo con esa entidad entre 2011 y 2014, y registrado en la contratación pública del Estado.
Poner el control fiscal en esa conversación no es un adorno institucional. Buena parte de las decisiones sobre agua se ejecutan con recursos públicos —acueductos, plantas de tratamiento, obras de mitigación, predios en zonas de recarga—, y cuando esa inversión no produce el efecto esperado, la pregunta deja de ser ambiental y pasa a ser fiscal.
El arreglo de la mesa vuelve a ser el mismo de siempre en esta casa: el técnico, el jurista y el funcionario obligados a formular su parte en un lenguaje que los otros dos puedan discutir.
Conclusión
Por qué los tres tramos son el mismo asunto enseña que el páramo, el río y el mar son fases de un ciclo continuo, y que la decisión de un tramo se paga en otro. Por qué se deciden por separado enseña que la fragmentación no viene de la falta de estudios sino de que nadie está obligado a integrarlos.
De donde se sigue lo que hay que retener: el agua no tiene un problema de información, tiene un problema de integración. Un diagnóstico más no lo resuelve; una mesa donde los tramos se miren entre sí, sí lo empieza a resolver.
Los encuentros de la Corporación sobre agua y ambiente están registrados y se pueden ver: ver los encuentros.