Una capacitación en ética pública suele consistir en un funcionario leyendo un código de conducta a otros funcionarios en un auditorio de la capital. El ciclo del que trata esta nota se construyó para hacer lo contrario, y su forma explica su intención mejor que cualquier declaración de principios.
Conviene entonces mirar dos cosas. Qué era una cátedra, con el reparto exacto de quiénes se sentaban a la mesa. Y por qué se hizo itinerante, que es la decisión de la que depende todo lo demás.
Qué era una cátedra
El reparto de la mesa
La primera del ciclo se hizo en Ibagué, el 24 de enero de 2014, y su programa sirve de modelo para entender el resto. En una sola sesión intervinieron:
| Quién | Desde dónde habla |
|---|---|
| La contralora general, Sandra Morelli | El control fiscal, presentando el libro «La ética y la defensa de lo público» |
| El gobernador del Tolima | La autoridad territorial, abriendo el acto |
| Marco Antonio Velilla Moreno | El derecho, sobre la inseminación y la diseminación de la ética |
| Manuel Elkin Patarroyo | La ciencia, y además como tolimense en su región |
| Óscar Enrique Ortiz, exzar anticorrupción | La experiencia de perseguir la corrupción, cerrando |
Ninguno de los cinco es invitado de honor de los otros cuatro. Esa es la diferencia entre un panel y una cátedra construida con método.
El libro como punto de partida
Cada sesión arrancaba con la presentación de «La ética y la defensa de lo público», de Marco Antonio Velilla Moreno, del que la Contraloría hizo además una edición especial y exclusiva para la entidad.
Empezar por un libro y no por una circular tiene una consecuencia práctica: obliga a discutir un argumento y no a recibir una instrucción. Un funcionario puede estar en desacuerdo con un libro; con una circular solo puede cumplirla o incumplirla.
Por qué se hizo itinerante
La ética se decide donde se ejecuta el presupuesto
El ciclo recorrió el país de una región a otra —en el archivo están documentadas, entre otras, la de Ibagué, la de Tunja el 11 de julio y la de Pereira el 14 de agosto de 2014, esta última en la gerencia regional de Risaralda—, y esa dispersión era el argumento:
- El grueso de la contratación pública no se decide en el nivel central.
- Quien firma un contrato en una gerencia regional rara vez viaja a un seminario en Bogotá.
- La red de relaciones que hace posible una irregularidad es local, y también lo es la que puede impedirla.
De ahí que llevar la discusión a la plaza donde ocurre el problema no fuera logística sino tesis.
Un ciclo dentro de un trabajo más largo
Las cátedras no fueron un episodio suelto. Se inscriben en una relación con la Contraloría General de la República entre 2011 y 2014 que incluyó además:
- Capacitación a servidores públicos en políticas públicas y Estatuto Anticorrupción, mediante ocho Foro Club.
- El Foro Club Internacional «La ética y la reforma del pensamiento», con un centenar de servidores del nivel central.
- Un seminario internacional sobre la reforma del pensamiento y un foro sobre gestión del recurso hídrico en ríos, mares y páramos.
- Actividad académica sobre control y aspectos jurídicos en materia ambiental.
Todo ello figura en el registro público de contratación del Estado, que es donde este tipo de afirmaciones se puede verificar sin creerle a nadie.
Conclusión
Qué era una cátedra enseña que el formato ponía en la misma mesa al control, al territorio, al derecho y a la ciencia, y que empezaba por un libro discutible y no por una instrucción. Por qué se hizo itinerante enseña que la decisión de salir de la capital era el argumento mismo del ciclo.
De donde se sigue lo que hay que retener: la ética pública no se enseña donde se escriben las normas, se enseña donde se firman los contratos. Un ciclo que se queda en el nivel central se dirige a quien no toma la decisión.
El registro de este trabajo y de lo que vino antes y después está publicado: ver la trayectoria.